Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘música’

Fuente by José Picardo

“Lloro por mí. Lloro la vida que me huye (…) ¿Y por qué no has de vivir? (…) Porque es imposible. Cuando caigan secas esas hojas que murmuran armoniosas sobre nuestras cabezas, yo moriré también y el viento llevará algún día su polvo y el mío, ¿quién sabe adónde? (…) ¡Debíamos secarnos! ¡Debíamos morir y girar arrastradas por los remolinos del viento!”

Bécquer. “Las hojas secas”, Almanaque Literario de la Biblioteca de Gaspar Roig, 1871

JOY DIVISION – Atmosphere (Video) from Daniel on Vimeo.

Anuncios

Read Full Post »

Hubo muchos románticos durante una parte del siglo XVIII y buena parte del  XIX, como por ejemplo el noble francés Chateaubriand o Lamartine, el norteamericano Poe, que amplían ese número de “seres extraños” que hemos ido conociendo a lo largo de esta época.

Memorias de ultratumba” de Chateaubriand

Fuente by ThePepaBotella

Fuente by ThePepaBotella

Pero sigue existiendo en la actualidad una forma de entender la vida, las artes, las pasiones, las relaciones humanas… a la que podemos denominar neorromántica y de la que hemos debatido en clase en relación a las tribus urbanas como los góticos o los emos, por ejemplo.

Chica góticaChico emo

Fuente  by Marc Planard Fuente by Jezebel Parker

Grupos musicales como Joy Division, The Cure, Bauhaus, Echo & The Bunnymen o The Horrors; directores de cine como Tim Burton (nuestro entrañable Vincent); personajes como Batman y un largo etcétera comparten cuanto menos una estética que nos recuerda al siglo XIX.

Para muestra, un botón. Aquí Antony and The Johnsons. Compararemos su vídeo, su música, sus símbolos, su letra con dos poemas estupendos, uno de Lamartine y el otro de Edgar Allan Poe:

Fuente by andresaltini

 EL LAGO – Lamartine

Así siempre empujados hacia nuevas orillas,

en la noche sin fin que no tiene retorno,

¿no podremos jamás en el mar de los tiempos

echar ancla algún día?

Lago, apenas el año ya concluye su curso

y muy cerca del agua donde yo le di cita,

mira, vengo a sentarme solo sobre esta piedra

donde ayer se sentaba.

Tú bramabas así bajo estas mismas rocas,

te rompías con furia en su herido costado;

así el viento arrojaba tus oleajes de espuma

a sus pies adorados.

Una tarde, ¿te acuerdas?, en silencio bogaba

entre el agua y los cielos a lo lejos se oía

solamente el rumor de los remos golpeando

tu armonioso cristal.

De repente una música que ignoraba la tierra

despertó de la orilla encantada los ecos;

prestó oídos el agua y la voz tan amada

pronunció estas palabras:

«Tiempo, no vueles más. Que las horas propicias

interrumpan su curso.

¡Oh, dejadnos gozar de las breves delicias

de este día tan bello!

Todos los desdichados aquí abajo os imploran:

sed para ellos muy raudas.

Con los días quitadles el mal que les consume;

olvidad al feliz.

Mas en vano yo pido unos instantes más,

ya que el tiempo me huye.

A esta noche repito: “Sé más lenta”, y la aurora

ya disipa la noche.

¡Oh, sí, amémonos, pues, y gocemos del tiempo

fugitivo, de prisa!

Para el hombre no hay puerto, no hay orillas del tiempo,

fluye mientras pasamos.»

Tiempo adusto, ¿es posible que estas horas divinas

en que amor nos ofrece sin medida la dicha

de nosotros se alejen con la misma presteza

que los días de llanto?

¿No podremos jamás conservar ni su huella?

¿Para siempre pasados? ¿Por completo perdidos?

Lo que el tiempo nos dio, lo que el tiempo ha borrado,

¿no lo va a devolver?

Fuente

EL LAGO – Poe

En la primavera de mi juventud, fue mi destino no frecuentar de todo el vasto mundo sino un solo lugar que amaba más que todos los otros, tanta era de amable la soledad de su lago salvaje, rodeado por negros peñascos y de altos pinos que dominaban sus alrededores.

Pero cuando la noche tendía su sudario sobre ese lugar como sobre todas las cosas, y se agregaba el místico viento murmurando su melodía, entonces, ¡oh, entonces se despertaba siempre en mí el terror por ese lago solitario!

Y sin embargo ese terror no era miedo, sino una turbación deliciosa, un sentimiento que ninguna mina de piedras preciosas podría inspirarme o convidarme a definir, ni el amor mismo, aunque ese amor fuera el tuyo.

La muerte reinaba en el seno de esa onda envenenada, y en su remolino había una tumba bien hecha para aquel que pudiera beber en ella un consuelo a su imaginación taciturna, para aquel cuya alma desamparada pudiera haberse hecho un Edén de ese lago velado.

Fuente

 

Read Full Post »

Fuente by PepaBotella

RIMA VII

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve,
que sabe arrancarlas!

¡Ay, -pensé-, cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: “Levántate y anda”!

 
 
 
Hay espacios que son evocadores, por los que parece que simplemente hay que pasear para sentir que estás en otra época.
Esto es lo que ocurre a lo largo y ancho de este precioso Museo del Romanticismo que se encuentra en Madrid.
Caminar por el salón de baile, las habitaciones de los niños, el oratorio, las salas femeninas, las de los hombres etc, nos va a hacer entender qué tipo de vida llevaba la burguesía adinerada en España.
Trabajaremos esta guía didáctica que el mismo Museo ha puesto a disposición de la comunidad educativa de forma gratuita para seguir apasionándonos por este siglo XIX tan especial.
 
 
 

Read Full Post »

No nos olvidamos de Vincent, porque vamos a continuar conociendo a otros seres tan particulares que podrían haber sido amigos de  él.

A uno de ellos lo escucharemos a través de una Sinfonía, que seguro que habéis oído alguna vez, mientras al otro lo veremos a través de sus cuadros…

En cualquier caso, tanto la música de uno como la pintura del otro nos van a introducir en el mundo interior de ambos, dándonos pistas de cuáles eran también sus sentimientos, su sentido de la vida, sus inquietudes.

Atentos que seguiremos observando, comentando entre todos  y anotando todo el mundo de emociones que nos sugieran estas obras artísticas.

http://www.ivoox.com/sinfonia-numero-5-primer-movimiento_md_978391_1.mp3″

Fuente música by OldakQuill

Fuente imágenes

Vodpod videos no longer available.

 
 
RIMA LII
 
Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad que rompe el rayo
y en fuego encienden las sangrientas orlas,
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!

Llevadme por piedad a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!

 
 

Read Full Post »

Fuente  by Kareliah

Os presento a Vincent, un muchacho un tanto especial del que vamos a aprender mucho y que nos va a acompañar por esta época en la que comenzamos a caminar.

Leeremos con atención en los subtítulos lo que se nos cuenta sobre él en este corto de Tim Burton, pero también es muy interesante que nos fijemos en algunas cosas más:

  • sus gestos, expresiones y lenguaje corporal.
  • Su estética.
  • Qué libros lee.
  • Qué escritores le llaman la atención.
  • Qué gustos tiene.
  • Quiénes son sus amigos.
  • Qué tipo de juegos practica.
  • Qué cosas le gusta imaginar.
  • Qué piensa sobre la vida.
  • Qué sensaciones nos transmite la música.

 Muy curioso todo. Ahora, bajo este sonido que nos arrullará, vamos a conocer el interior de otro ser extraño con el que Vincent comparte muchas de sus inquietudes y pensamientos.   Seremos sus cómplices.    

http://www.ivoox.com/sonido-tormenta_md_978266_1.mp3″ Ir a descargar

Fuente by dobroide

INTRODUCCIÓN SINFÓNICA

Por los tenebrosos rincones de mi cerebro acurrucados y desnudos duermen los extravagantes hijos de mi fantasía esperando en silencio que el Arte los vista de la palabra para poder presentarse decentes en la escena del mundo.

Fecunda, como el lecho de amor de la Miseria y parecida a esos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar, mi Musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma.

Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados en indescriptible confusión, los siento a veces agitarse y vivir con una vida oscura y extraña, semejante a la de esas miríadas de gérmenes que hierven y se estremecen en una eterna incubación dentro de las entrañas de la tierra, sin encontrar fuerzas bastantes para salir a la superficie y convertirse al beso del sol en flores y frutos.

Conmigo van, destinados a morir conmigo, sin que de ellos quede otro rastro que el que deja un sueño de la media noche que a la mañana no puede recordarse. En algunas ocasiones y ante esa idea terrible se subleva en ellos el instinto de la vida y, agitándose en terrible aunque silencioso tumulto, buscan en tropel por donde salir a la luz, de las tinieblas en que viven. ¡Pero, ¡ay!, que entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra y la palabra tímida y perezosa se niega a secundar sus esfuerzos! Mudos, sombríos e impotentes, después de la inútil lucha vuelven a caer en su antiguo marasmo. Tal caen inertes en los surcos de las sendas, si cae el viento, las hojas amarillas que levantó el remolino.

Estas sediciones de los rebeldes hijos de la imaginación explican algunas de mis fiebres: ellas son la causa desconocida para la Ciencia de mis exaltaciones y mis abatimientos. Y así, aunque mal, vengo viviendo hasta aquí: paseando por entre la indiferente multitud esta silenciosa tempestad de mi cabeza. Así vengo viviendo; pero todas las cosas tienen un término y a éstas hay que ponerles punto.

El Insomnio y la Fantasía siguen y siguen procreando en monstruoso maridaje. Sus creaciones apretadas ya, como las raquíticas plantas de un vivero, pugnan por dilatar su fantástica existencia disputándose los átomos de la memoria como el escaso jugo de una tierra estéril. Necesario es abrir paso a las aguas profundas, que acabarán por romper el dique, diariamente aumentadas por un manantial vivo.

¡Andad, pues!; andad y vivid con la única vida que puedo daros. Mi inteligencia os nutrirá lo suficiente para que seáis palpables. Os vestirá, aunque sea de harapos, lo bastante para que no avergüence vuestra desnudez. Yo quisiera forjar para cada uno de vosotros una maravillosa estofa tejida de frases exquisitas en las que os pudierais envolver con orgullo como en un manto de púrpura. Yo quisiera poder cincelar la forma que ha de conteneros como se cincela el vaso de oro que ha de guardar un preciado perfume. ¡Mas es imposible!

No obstante necesito descansar: necesito, del mismo modo que se sangra el cuerpo por cuyas hinchadas venas se precipita la sangre con pletórico empuje, desahogar el cerebro insuficiente a contener tantos absurdos.

Quedad pues consignados aquí, como la estela nebulosa que señala el paso de un desconocido cometa, como los átomos dispersos de un mundo en embrión que avienta por el aire la muerte antes que su Creador haya podido pronunciar el “fiat lux” que separa la claridad de las sombras.

No quiero que en mis noches sin sueño volváis a pasar por delante de mis ojos en extravagante procesión pidiéndome con gestos y contorsiones que os saque a la vida de la realidad del limbo en que vivís semejantes a fantasmas sin consistencia. No quiero que, al romperse este arpa vieja y cascada ya, se pierdan a la vez que el instrumento las ignoradas notas que contenía. Deseo ocuparme un poco del mundo que me rodea pudiendo, una vez vacío, apartar los ojos de este otro mundo que llevo dentro de la cabeza. El sentido común que es la barrera de los sueños comienza a flaquear y las gentes de diversos campos se mezclan y confunden. Me cuesta trabajo saber qué cosas he soñado y cuáles me han sucedido: mis afectos se reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales; mi memoria clasifica revueltos nombres y fechas de mujeres y días que han muerto o han pasado con los de días y mujeres que no han existido sino en mi mente. Preciso es acabar arrojándoos de la cabeza de una vez para siempre.

Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la Muerte sin que vengáis a ser mi pesadilla maldiciéndome por haberos condenado a la nada antes de haber nacido. Id pues al mundo a cuyo contacto fuisteis engendrados y quedad en él como el eco que encontraron en un alma que pasó por la tierra, sus alegrías y sus dolores, sus esperanzas y sus luchas.

Tal vez muy pronto tendré que hacer la maleta del gran viaje: de una hora a otra puede desligarse el espíritu de la materia para remontarse a regiones más puras. No quiero cuando esto suceda llevar conmigo como el abigarrado equipaje de un saltimbanqui el tesoro de oropeles y guiñapos que ha ido acumulando la fantasía en los desvanes del cerebro.

Bécquer, G. A., & del Pilar Palomo, M. (1977). Libro de los gorriones. Cupsa.

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: